Las TIC como mediadoras en los procesos de aprendizaje
Debemos aprovechar el potencial educativo que nos ofrecen las redes sociales como espacios de aprendizaje producto de la interacción gracias a los recursos, herramientas, canales a través de los cuales los alumnos establecen vínculos, comparten intereses comunes, intercambian información, en un espacio cercano para ellos e informal... (León, J. 2015.)
viernes, 22 de enero de 2016
viernes, 4 de diciembre de 2015
Ficha Ensayada 2
Instituto de Educación Superior Simón Bolívar
Maestría en Educación
Especialidad en Competencias para la
Docencia
Módulo: Estrategias para organizar los
ambientes en el aula
Sede: Veracruz
Grupo: 203
Eje
temático: Saberes que fundamentan el trabajo en el aula: Consideraciones
generales para la intervención educativa.
2.1
El entorno social y las construcciones de identidades grupales
2.2
Construcciones psicosociales colectivas e individuales
2.3
Educación para la diversidad
2.4
El fundamento de la enseñanza diferenciada en aulas con estudiantes con
habilidades diversas
2.5
Educación relacional
Ficha Ensayada para el objeto de
estudio:
El desafío de "Educar en y para la
diversidad" ¿Cómo lograrlo?
Alumna: Mayra
Melgarejo Morales
Categorías que se retoman
Identidad individual y colectiva
Derechos humanos y educativos
Diversidad cultural y social
Educación inclusiva
Inclusión educativa
Educar en y para la diversidad
La realidad actual en la que
nos desenvolvemos se encuentra plagada de situaciones conflictivas y
calamitosas. A nivel mundial, se viven problemáticas de todo tipo, lo cual ha
provocado, que el ser humano se encuentre en desorientación, confusión,
altivez, desconfianza, egoísmo y que esté en una búsqueda constante de sí
mismo, de una identidad individual y colectiva para afrontar lo que está
viviendo.
El ser humano, por
naturaleza es considerado un ente social, que tiene la profunda necesidad de
sentirse aceptado o incorporado como miembro de un grupo, y es este sentido de
pertenencia lo que le permite relacionarse o buscar la manera congeniar e
interactuar con sus semejantes. Sin embargo, los conflictos políticos-sociales
que vemos han ido más allá de eso y han sobrepasado las barreras del respeto y
la buena convivencia.
Pero, ¿Qué es la identidad?
o ¿Qué pretende encontrar el hombre en la búsqueda por una identidad propia?
Erickson, citado por Mercado
y Hernández (2010), define a la identidad como "Un sentimiento de
mismisidad y continuidad que experimenta un individuo en cuanto tal" (Erickson,
1977:586). Esto significa el cómo se ve el individuo a sí mismo, como quién se
concibe y hacia qué se dirige y persigue. Cuestiones que, sin duda, son
de suma importancia.
Dicha identidad individual o
personal va complementada por la colectiva, anteriormente conocida como social.
Ésta es entendida como la interrelación del individuo en un grupo determinado,
sentirse parte de él y verlo como suyo también. Algo curioso, es el hecho de
que el individuo experimenta esa sensación de pertenencia con mayor
intensidad o frecuencia cuando se encuentra con personas que no son parte de
los miembros de su mismo grupo, es como si extrañara a "los suyos".
En el entorno escolar, la
identidad juega un papel importante, del tipo individual en lo referente a lo realizado
de manera personal como alumno y colectiva en lo que se hace como grupo. Esto a
su vez, recae en el desenvolvimiento de la diversidad, pues muchas veces,
resulta afectada o truncada en defensa de dicha identidad. Esto, debido a la
idea errónea de que la identidad podría perderse si se da pie a la
incorporación de rasgos, gustos o actitudes de los unos con los otros.
Por otro lado, Mercado y
Hernández (2010) consideran a la socialización como un proceso donde los
individuos no sólo comparten saberes y hábitos, sino que además aprenden a
convivir y a relacionarse. Es así como se apropian de características propias
de aquellos con quienes se relacionan. Esto es sin duda, sumamente importante
para la aceptación y comprensión de la diversidad en el aula.
La diversidad se encuentra
ampliamente relacionada con la identidad cultural, pero, ¿Qué es la identidad?
De acuerdo con Piqueras, citado por Mercado y Hernández, la cultura es:
Un
sistema de creencias, valores, normas, símbolos y prácticas colectivas
aprendidas y compartidas por los miembros de una colectividad, que constituyen
el marco de sus relaciones sociales. Decir, que la cultura es un sistema de
creencias, valores y normas implica que los miembros de cada sociedad generan
un conjunto de máximas, a partir de las cuales dan sentido a sus acciones e
interpretan los acontecimientos de la vida diaria; de ahí que se diga que la
cultura es “[.] el medio en el cual los individuos se forman y del cual extraen
las claves y contenidos explicativos así como el instrumental descodificador,
interpretativo y valorativo que les permite interactuar con el resto de las
personas que integran o comparten tal cultura” (Piqueras, 1996:108).
Puede notarse con la
descripción anterior, que la cultura es una manifestación de los individuos
donde se hace presente la diversidad; entonces, y puesto que todos tenemos una
cultura, es ahí donde nace la importancia de conocer, involucrar y respetar la
manifestación de la diversidad en todos los ámbitos. Resaltando, por supuesto, en
el ambiente escolar que es el que nos compete en este momento.
El clima relacional que se
da entre los habitantes de las instituciones educativas es siempre muy variado,
lleno de manifestaciones de diversidad de todo tipo. En la mayoría de las
veces, es ese mismo clima o contexto el que define muchos de los aprendizajes
que se obtienen en la escuela y también la manera en que son adquiridos.
Debido a que las entidades
educativas no se encuentran 100% conscientes de que ese espacio no sólo es
académico sino también social, esa interrelación que debiera existir entre los
alumnos miembros de ese espacio se ve reprimida por cuestiones arbitrarias como
la disciplina o el orden.
La diversidad es inherente a
este ambiente, tal como lo resalta Morejón cuando menciona:
Una
institución educativa “(…) no es sólo la sumatoria de ámbitos (o personas)
independientes y paralelos (…)”… Debemos tener claridad que el tejido
relacional que se instaura, es un espacio social en el que interactúan diversos
actores que, de hecho, no son pasivos, y en sus relaciones, expresan la
diversidad de intereses contenidos en su forma misma de incorporación (Morejón,
2007).
Esto, se deriva de la
situación de cada uno, pues en cada familia o miembro que tiene un lugar en la
institución posee diferencias económicas, de edad, sexo, étnicas,
responsabilidades, intereses, prioridades, ideales, etc. Que provocan alianzas
o distanciamientos (si es que estas diferencias no son comprendidas y
aceptadas).
Es entonces responsabilidad del
profesor y de la institución misma propiciar el respeto hacia eso que nos hace
distintos, tomando como base el educar en y para apoyo de tan mencionada
diversidad. La democracia, la equidad y el respeto, serán pilares fundamentales
para ello.
Legalmente, este respecto se
encuentra ampliamente respaldado, con leyes, artículos y decretos que van desde
el respeto a los derechos humanos, el derecho a la educación para los niños de
manera obligatoria, oportunidades para personas con discapacidad o necesidades
específicas, respeto de la dignidad humana, ideologías, costumbres y rasgos
físicos, entre muchos otros.
Para ello, el estado se ha
valido de la educación como un medio de ayuda para el cumplimiento de todo lo
propuesto. De ahí surge la famosa “Educación inclusiva” a la cual se le ha dado
realce en las últimas décadas con mayor intensidad, por la situación de crisis
en que se encuentra la sociedad.
La educación inclusiva o
inclusión es entendida por Fernández como:
“[…] El proceso mediante el cual
una escuela se propone responder a todos los alumnos como individuos
reconsiderando su organización y propuesta curricular. A través de este proceso
la escuela construye su capacidad de aceptar a todos los alumnos de la
comunidad a que deseen asistir a ella y de este modo, reduce la necesidad de
excluir a los alumnos” (Fernández, 2003).
Esto es sin duda de suma
importancia, pues es el modo en que la escuela se compromete moralmente con la
sociedad y a su vez, cumple con lo requerido por la ley. Sin embargo, y de
manera interna, la dirección debe coordinarse con los encargados de grupo, en
este caso los docentes, para que dicho propósito pueda realmente llevarse a
cabo. Finalmente, la mayor parte de la responsabilidad queda en manos del
maestro.
En nuestro país, aún hace falta
mucho camino por recorrer. Si bien, ya estamos encaminados, la mayoría de estas
propuestas, no son más que sueños puestos en papel. Las intenciones son
realmente buenas, pero lamentablemente contamos con muchos factores en contra
que van desde recursos, infraestructura o hasta corrupción.
Es un desafío que con
esfuerzo puede lograrse y los docentes, que se encuentran en las aulas,
comprometidos con su responsabilidad docente, con su profesión, con sus
alumnos, con su escuela y con su país se esfuerzan día a día por llevar a cabo.
Fuentes de
consulta
Mercado
Maldonado, Asael y Alejandrina Hernández Oliva. “El proceso de construcción de
la identidad colectiva” En: Convergencia. Revista de Ciencias Sociales. No. 53,
2010. Universidad Autónoma del Estado de
México. En línea en: http://convergencia.uaemex.mx/rev53/pdf/13_Asael%20Mercado%20Maldonado.pdf.
Fernández,
Agustín. “Educación inclusiva: Enseñar y aprender entre la diversidad”. En: Revista Digital Umbral 2000. No. 13.
Septiembre de 2003. En línea en: http://www.reduc.cl/wp-content/uploads/2014/08/EDUCACIÓN-INCLUSIVA.pdf
Rosa
Hurtado Morejón. “Clima relacional de
instituciones educativas y espacios de aprendizaje”. En: Aportes Andinos No.
20. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador; Programa Andino de
Derechos Humanos, diciembre 2007. 7p. En línea en: http://hdl.handle.net/10644/987. Fecha de
consulta: 22 de mayo de 2015. (5 DE
DICIEMBRE)
viernes, 27 de noviembre de 2015
Ficha Ensayada 1
Instituto de Educación Superior Simón Bolívar
Maestría en Educación
Especialidad en Competencias para la
Docencia
Módulo: Estrategias para organizar los
ambientes en el aula
Sede: Veracruz
Grupo: 203
Eje
temático: Aproximaciones conceptuales desde miradas disciplinares convergentes
1.1
Análisis de grupos e interacciones sociales replicadas en ambientes educativos
Ficha Ensayada para el objeto de
estudio:
El desafío de "Educar en y para la
diversidad" ¿Cómo lograrlo?
Alumna: Mayra
Melgarejo Morales
Categorías que se retoman
Sociedad y educación
Ambientes de aprendizaje
Educación inclusiva/ en y para la
diversidad
Transversalidad
Hoy día, los acontecimientos mundiales
están sacudiendo al mundo entero, provocando cúmulos de reacciones negativas en
las personas. La sociedad se ha corrompido debido a la defensa de los propios
intereses sin importar qué o a quién tengan que dañar para alcanzarlos.
Guerras, conflictos políticos, desastres ambientales, epidemias, etc. El
escenario descrito por González al hablar de la Crisis Estructural Generalizada
lo expone claramente cuando afirma:
Habitamos en tiempos en que los
proyectos globalizadores se sobredeterminan con la crisis ambiental, con el
derrumbe de las utopías que proveyeron estructuralidad a buena parte de la
humanidad en el siglo anterior, con la crisis de los grandes edificios teóricos
de la modernidad, con problemas sociales tremendos tales como la pobreza, el
hambre, la violencia y la crueldad y la guerra, con lo que Lyotard llamó la
Condición Postmoderna y por si esto fuera poco, con un bloqueo intelectual para
volver a pensar nuestro mundo y buscar las salidas a esta problemática compleja
e inédita (González, 2011).
¡Increíble! ¿No es cierto?... Y lo más
impresionante aún es que lo vivimos a diario sin percatarnos siquiera de ello.
Todo lo anterior, sin duda recae el sistema educativo, como uno de los tantos
sectores afectados por la crisis.
La educación formal en todos sus
momentos siempre ha sido todo un reto. Educar conlleva una gran responsabilidad
para aquellos que se dedican a esta maravillosa profesión, de la que puede
decirse, es una de las actividades más provechosas y satisfactorias para el ser
humano.
Sin embargo, educar en sí ¿Qué implica?
¿Cuáles son sus beneficios? ¿Cuáles son los riesgos que tiene? ¿Qué
significa?... Cuestiones como esta se han intentado esclarecer con el paso de
los años y a raíz de ello la educación ha tomado distintos rumbos, matices y
formas.
Tal como supone el artículo de la
Revista Iberoamericana de Educación Ambientes de aprendizaje, una aproximación
conceptual:
En correspondencia
con ello, las grandes transformaciones de la educación en los últimos años,
suponen el establecimiento de nuevas modalidades y estrategias de formación y
socialización, que le confieren a la Pedagogía un claro sentido social que
rebasa los escenarios escolares, dirigiéndose a la atención de problemas
asociados con la exclusión, los conflictos socio-educativos y el desarrollo
humano de los sujetos y las comunidades, en escenarios que no son necesariamente
escolares (Duarte, 2015).
Es así como la educación intenta
afrontar las cuestiones de carácter social, racial y hasta discriminatorio, que
si bien antes se había ignorado, hoy más que nunca está cobrando fuerza por ser
una necesidad inminente.
El texto además señala como la
socialización es sumamente importante, pues la convivencia es un medio que
permite el buen aprendizaje. Las necesidades emergentes de la educación de hoy
día, se caracterizan por la lucha de derechos, petición de oportunidades e
inserción de nuevos ámbitos, dejando de lado la homogeneidad que antes se
perseguía, el autoritarismo y la imposición (o al menos, eso es lo que se
intenta).
Duarte señala además, que la educación
actual ha sufrido cambios estructurales de índole cultural, donde ahora impera
el reconocimiento de diferencias. Este despertar surgió a raíz de que los
significados de lo que llamamos pedagogía se habían trastornado hasta el punto
de restringirse a lo escolar, dejando de lado las cuestiones de la vida diaria,
las emociones y las prácticas sociales.
Otro aspecto que debe tomarse en cuenta
es lo relacionado con el ambiente, esto es porque este es el espacio donde se
da la interacción del individuo con los y lo que le rodea. El contexto le dará forma
a este, convirtiéndose así en una manifestación de lo que llamamos cultura,
otro concepto íntimamente relacionado con la diversidad.
Entonces, ¿De qué manera
puede construir el profesor un ambiente de aprendizaje que permita la
manifestación y aceptación de la diversidad entre los estudiantes? Bueno, el
autor además de recomendarnos la estimulación como un aspecto importante y
eficaz dice que "un individuo aprende a través de un proceso activo,
cooperativo, progresivo y autodirigido" (Duarte, 2015).
Algo más que, sin duda, es
digno de resaltar es el hecho de que el salón de clases no sólo es el espacio
donde se generan y se comparten conocimientos, sino también donde se realiza el
intercambio de intereses propios de cada individuo lo que provoca el enriquecimiento
de todos pues permite el establecimiento de juicios individuales y colectivos,
así como puntos de acuerdo en el grupo.
El cambio de los tiempos en
que vivimos que incluye los ritmos de vida acelerados, el incremento de la
globalización, los rápidos avances tecnológicos, entre otras situaciones, han
provocado grandes transformaciones en el plano pedagógico. De aquí surge una
importante cuestión que Lacueva citado por Obaya, et al plantea al decir:
Este tipo
de retos propios de las sociedades del conocimiento le implican innovar, pero
también reconocer el importante capital de la transformación que la práctica
docente tiene en sus manos y revaloriza la importancia de la profesión para
lograr en los alumnos los aprendizajes necesarios para su desarrollo pleno e
integral (Lacueva, 2006)
Es así como la sociedad
exige cada día más a los sujetos (en este caso los estudiantes) y con esto
crece la responsabilidad del docente. Se espera entonces que el profesor tenga
un entero dominio de los contenidos, llegando incluso al extremo de pensar
erróneamente que "El maestro lo sabe todo", además, tiene la
obligación de motivar a los estudiantes en la medida de lo posible valiéndose
de estrategias didácticas de enseñanza que despierten la curiosidad y el gusto
por aprender en ellos.
Como sabemos, los contenidos
asignados para cada materia están preestablecidos y organizados, sin embargo,
existe cierta libertad en la manera en que dichos contenidos serán impartidos
por el docente. Es aquí donde el profesor hace manifiesta su vocación y pone en
práctica todo aquello que le permita enseñar de la mejor manera a sus pupilos.
La tan mencionada
"inclusión educativa" se hará presente siempre y cuando el profesor
lo permita. Se trata de una forma de ayudar al aprendizaje tomando en cuenta la
participación y el beneficio de todos. Educar en diversidad le permite esa
inclusión con la particularidad de que se no sólo se incluirá a todos los
participantes en el proceso, sino que también se resaltará aquello que resulte
interesante de cada uno para enriquecer el todo, compartiendo saberes,
experiencias, valores y actitudes.
Educar para la diversidad
sin duda es un desafío enorme que requiere de esfuerzo y atención. Como apoyo a
ello, el sector educativo ha diseñado sus programas tomando en cuenta el
principio de la "Transversalidad" en donde:
El
aprendizaje, en este sentido, es visto desde formas más integrales que apuntan
hacia objetivos y propósitos comunes, que pueden ser trabajados en el aula
mediante situaciones didácticas que integren el desarrollo de competencias
comprendidas en diversas asignaturas (Obaya, et al, 2012).
De este modo, los intereses
particulares de cada uno se vuelven visibles y aprovechables por todos, sin
olvidar que el contexto ha forjado gran parte de ellos y por eso también es
imprescindible tomarlo en cuenta. De esta manera, la formación estudiantil
cumplirá su propósito: Formar individuos con conocimientos significativos,
habilidades físicas e intelectuales y actitudes para la socialización y la
convivencia en su trato con los demás para la vida cotidiana.
Fuentes de
consulta
Duarte Duarte, Jakelin. “Ambientes de aprendizaje, una aproximación
conceptual” En: Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) En línea
en: http://www.rieoei.org/deloslectores/524Duarte.PDF (Fecha de consulta: 22 de
mayo de 2015)
Obaya Valdivia, Adolfo
Eduardo, Vargas Rodríguez Yolanda Marina y Ponce Pérez, Rubén Gerardo. “La gestión de ambientes en el aula y el
desarrollo de competencias” En: Contactos. 83, 21-28 (2012).
González A., María
Marcela. “Los retos de la alfabetización
en el contexto de la Crisis Estructural Generalizada. Inclusión y exclusión” Conferencia magistral dictada en el I
Seminario Internacional sobre Educación, organizado por el Centro de
Investigaciones y Estudios Avanzados de Veracruz. 17 de febrero de 2011.
sábado, 21 de noviembre de 2015
sábado, 14 de noviembre de 2015
viernes, 13 de noviembre de 2015
sábado, 31 de octubre de 2015
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