viernes, 4 de diciembre de 2015

Ficha Ensayada 2


Instituto de Educación Superior Simón Bolívar
Maestría en Educación
Especialidad en Competencias para la Docencia
Módulo: Estrategias para organizar los ambientes en el aula
Sede: Veracruz
Grupo: 203

Eje temático: Saberes que fundamentan el trabajo en el aula: Consideraciones generales para la intervención educativa.

2.1 El entorno social y las construcciones de identidades grupales
2.2 Construcciones psicosociales colectivas e individuales
2.3 Educación para la diversidad
2.4 El fundamento de la enseñanza diferenciada en aulas con estudiantes con habilidades diversas
2.5 Educación relacional

Ficha Ensayada para el objeto de estudio:
El desafío de "Educar en y para la diversidad" ¿Cómo lograrlo?

Alumna: Mayra Melgarejo Morales

Categorías que se retoman
Identidad individual y colectiva
Derechos humanos y educativos
Diversidad cultural y social
Educación inclusiva
Inclusión educativa
Educar en y para la diversidad


La realidad actual en la que nos desenvolvemos se encuentra plagada de situaciones conflictivas y calamitosas. A nivel mundial, se viven problemáticas de todo tipo, lo cual ha provocado, que el ser humano se encuentre en desorientación, confusión, altivez, desconfianza, egoísmo y que esté en una búsqueda constante de sí mismo, de una identidad individual y colectiva para afrontar lo que está viviendo.
El ser humano, por naturaleza es considerado un ente social, que tiene la profunda necesidad de sentirse aceptado o incorporado como miembro de un grupo, y es este sentido de pertenencia lo que le permite relacionarse o buscar la manera congeniar e interactuar con sus semejantes. Sin embargo, los conflictos políticos-sociales que vemos han ido más allá de eso y han sobrepasado las barreras del respeto y la buena convivencia.

Pero, ¿Qué es la identidad? o ¿Qué pretende encontrar el hombre en la búsqueda por una identidad propia?

Erickson, citado por Mercado y Hernández (2010), define a la identidad como "Un sentimiento de mismisidad y continuidad que experimenta un individuo en cuanto tal" (Erickson, 1977:586). Esto significa el cómo se ve el individuo a sí mismo, como quién se concibe y hacia qué se dirige y persigue. Cuestiones que, sin duda,  son de suma importancia.

Dicha identidad individual o personal va complementada por la colectiva, anteriormente conocida como social. Ésta es entendida como la interrelación del individuo en un grupo determinado, sentirse parte de él y verlo como suyo también. Algo curioso, es el hecho de que el individuo experimenta esa sensación de pertenencia con mayor intensidad o frecuencia cuando se encuentra con personas que no son parte de los miembros de su mismo grupo, es como si extrañara a "los suyos".

En el entorno escolar, la identidad juega un papel importante, del tipo individual en lo referente a lo realizado de manera personal como alumno y colectiva en lo que se hace como grupo. Esto a su vez, recae en el desenvolvimiento de la diversidad, pues muchas veces, resulta afectada o truncada en defensa de dicha identidad. Esto, debido a la idea errónea de que la identidad podría perderse si se da pie a la incorporación de rasgos, gustos o actitudes de los unos con los otros.

Por otro lado, Mercado y Hernández (2010) consideran a la socialización como un proceso donde los individuos no sólo comparten saberes y hábitos, sino que además aprenden a convivir y a relacionarse. Es así como se apropian de características propias de aquellos con quienes se relacionan. Esto es sin duda, sumamente importante para la aceptación y comprensión de la diversidad en el aula.

La diversidad se encuentra ampliamente relacionada con la identidad cultural, pero, ¿Qué es la identidad? De acuerdo con Piqueras, citado por Mercado y Hernández, la cultura es:

Un sistema de creencias, valores, normas, símbolos y prácticas colectivas aprendidas y compartidas por los miembros de una colectividad, que constituyen el marco de sus relaciones sociales. Decir, que la cultura es un sistema de creencias, valores y normas implica que los miembros de cada sociedad generan un conjunto de máximas, a partir de las cuales dan sentido a sus acciones e interpretan los acontecimientos de la vida diaria; de ahí que se diga que la cultura es “[.] el medio en el cual los individuos se forman y del cual extraen las claves y contenidos explicativos así como el instrumental descodificador, interpretativo y valorativo que les permite interactuar con el resto de las personas que integran o comparten tal cultura” (Piqueras, 1996:108).


Puede notarse con la descripción anterior, que la cultura es una manifestación de los individuos donde se hace presente la diversidad; entonces, y puesto que todos tenemos una cultura, es ahí donde nace la importancia de conocer, involucrar y respetar la manifestación de la diversidad en todos los ámbitos. Resaltando, por supuesto, en el ambiente escolar que es el que nos compete en este momento.

El clima relacional que se da entre los habitantes de las instituciones educativas es siempre muy variado, lleno de manifestaciones de diversidad de todo tipo. En la mayoría de las veces, es ese mismo clima o contexto el que define muchos de los aprendizajes que se obtienen en la escuela y también la manera en que son adquiridos.

Debido a que las entidades educativas no se encuentran 100% conscientes de que ese espacio no sólo es académico sino también social, esa interrelación que debiera existir entre los alumnos miembros de ese espacio se ve reprimida por cuestiones arbitrarias como la disciplina o el orden.

La diversidad es inherente a este ambiente, tal como lo resalta Morejón cuando menciona:

Una institución educativa “(…) no es sólo la sumatoria de ámbitos (o personas) independientes y paralelos (…)”… Debemos tener claridad que el tejido relacional que se instaura, es un espacio social en el que interactúan diversos actores que, de hecho, no son pasivos, y en sus relaciones, expresan la diversidad de intereses contenidos en su forma misma de incorporación (Morejón, 2007).

Esto, se deriva de la situación de cada uno, pues en cada familia o miembro que tiene un lugar en la institución posee diferencias económicas, de edad, sexo, étnicas, responsabilidades, intereses, prioridades, ideales, etc. Que provocan alianzas o distanciamientos (si es que estas diferencias no son comprendidas y aceptadas).

Es entonces responsabilidad del profesor y de la institución misma propiciar el respeto hacia eso que nos hace distintos, tomando como base el educar en y para apoyo de tan mencionada diversidad. La democracia, la equidad y el respeto, serán pilares fundamentales para ello.

Legalmente, este respecto se encuentra ampliamente respaldado, con leyes, artículos y decretos que van desde el respeto a los derechos humanos, el derecho a la educación para los niños de manera obligatoria, oportunidades para personas con discapacidad o necesidades específicas, respeto de la dignidad humana, ideologías, costumbres y rasgos físicos, entre muchos otros.

Para ello, el estado se ha valido de la educación como un medio de ayuda para el cumplimiento de todo lo propuesto. De ahí surge la famosa “Educación inclusiva” a la cual se le ha dado realce en las últimas décadas con mayor intensidad, por la situación de crisis en que se encuentra la sociedad.

La educación inclusiva o inclusión es entendida por Fernández como:

“[…] El proceso mediante el cual una escuela se propone responder a todos los alumnos como individuos reconsiderando su organización y propuesta curricular. A través de este proceso la escuela construye su capacidad de aceptar a todos los alumnos de la comunidad a que deseen asistir a ella y de este modo, reduce la necesidad de excluir a los alumnos” (Fernández, 2003).

Esto es sin duda de suma importancia, pues es el modo en que la escuela se compromete moralmente con la sociedad y a su vez, cumple con lo requerido por la ley. Sin embargo, y de manera interna, la dirección debe coordinarse con los encargados de grupo, en este caso los docentes, para que dicho propósito pueda realmente llevarse a cabo. Finalmente, la mayor parte de la responsabilidad queda en manos del maestro.

En nuestro país, aún hace falta mucho camino por recorrer. Si bien, ya estamos encaminados, la mayoría de estas propuestas, no son más que sueños puestos en papel. Las intenciones son realmente buenas, pero lamentablemente contamos con muchos factores en contra que van desde recursos, infraestructura o hasta corrupción.

Es un desafío que con esfuerzo puede lograrse y los docentes, que se encuentran en las aulas, comprometidos con su responsabilidad docente, con su profesión, con sus alumnos, con su escuela y con su país se esfuerzan día a día por llevar a cabo.


Fuentes de consulta

Mercado Maldonado, Asael y Alejandrina Hernández Oliva. “El proceso de construcción de la identidad colectiva” En: Convergencia.  Revista de Ciencias Sociales. No. 53, 2010.  Universidad Autónoma del Estado de México. En línea en: http://convergencia.uaemex.mx/rev53/pdf/13_Asael%20Mercado%20Maldonado.pdf

Fernández, Agustín. “Educación inclusiva: Enseñar y aprender entre la diversidad”.  En: Revista Digital Umbral 2000.  No. 13.  Septiembre de 2003. En línea en: http://www.reduc.cl/wp-content/uploads/2014/08/EDUCACIÓN-INCLUSIVA.pdf 

Rosa Hurtado Morejón.  “Clima relacional de instituciones educativas y espacios de aprendizaje”.  En: Aportes Andinos No. 20. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador; Programa Andino de Derechos Humanos, diciembre 2007. 7p. En línea en:  http://hdl.handle.net/10644/987.  Fecha de consulta: 22 de mayo de 2015.  (5 DE DICIEMBRE)